martes, 23 de marzo de 2010

80 días son, 80 nada más…

Julio Verne nos mostraba hace ya algo más de un siglo las peripecias de Sr. Fogg en un enigmático y fantástico relato que ha llegado a catalogarse como una de las joyas de la literatura de todas las épocas. La afamada novela relata cómo han de superar la prueba de dar la vuelta al mundo en tan sólo 80 días algo que, para la época en la que ve la luz la novela, dejaba estupefacto a cualquiera.

Hoy de nuevo cualquiera vuelve a quedarse estupefacto cuando 80 mujeres, en lugar de ochenta días, bastan para darle la vuelta al Art. 38 de la Constitución Española. Y es que es ahora la titular de la cartera de (des)igualdad la que nos propone una red de 80 mujeres a las que se considera, por su alta cualificación y formación, como «potenciales consejeras».

Resulta hasta enfermiza, podría atreverme a decir, la obsesión de la ministra en ir “plantando” mujeres por doquier, como si de floreros se tratasen, sin importar nada más que su género. Y es que esta vez su empeño llega a cuestionar la libertad de empresa garantizada por la Constitución Española en su art. 38.

Es sin duda uno de los principios que en cualquier ámbito de nuestra sociedad se proclama: LA IGUALDAD. Nadie duda de su necesidad para una mejor convivencia entre ciudadanos, un trabajo más eficaz y eficiente, una elevada motivación y altas dosis de productividad, todo bajo el paraguas de la igualdad de oportunidades para todas y todos. Pero por desgracia no es el caso que nos ocupa. El ministerio de (des)igualdad únicamente tiene como objetivo la mal llamada “discriminación positiva” para con las mujeres, dejando de lejos brechas en la igualdad que abren abismos inmensos en nuestra sociedad, esas 17 desigualdades entre comunidades autónomas; educación desigual, sanidad desigual, prestaciones sociales desiguales, y así una infinita lista para llevarse las manos en la cabeza.

No es el momento de dar la vuelta al mundo con ochenta mujeres, es el momento de dar la vuelta al país con una auténtica política de igualdad, no sólo de género, que realmente haga de nuestra sociedad un ejemplo a seguir en auténticas políticas sociales y no en titulares fantásticos. Es el momento de arrimar el hombro, de trabajar por la verdadera igualdad real y efectiva, conseguir un país cohesionado, motivado y productivo. Es la hora de dar la vuelta al mundo.

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